viernes, 11 de diciembre de 2015

Bella

Es bella, y más que bella, sorprendente. En ella el negro ahonda, y todo lo que inspira es profundo y nocturno. Sus ojos son dos astros donde cintila vagamente el misterio, y su mirada alumbra como el relámpago: es una explosión en la tiniebla!

La equipararía a un sol negro, si  pudiera concebirse a un astro negro vertiendo luz y dicha. ¡Pero ella hace pensar con mejor voluntad en la luna, que sin duda la marcó con su terrible influjo; no la luna blanca de los idilios, que parece una esposa frígida, sino la luna embriagadora y siniestra, suspendida en el fondo de una noche tormentosa, arrastrada por las nubes que se van; no a la luna apacible y discreta visitando el sueño de los hombres puros, sino la luna arrancada del cielo, vencida y rebelde, que las hechiceras de Tesalia obligan con dureza a danzar sobre la hierba aterrorizada!

En su pequeña frente habitan la voluntad porfiada y el amor a la presa. Sin embargo, en lo bajo de ese rostro inquietante, donde las narinas móviles aspiran lo desconocido y lo imposible, estalla, con gracia inexpresable, la risa de una ancha boca grande, roja y blanca, deliciosa, que hace pensar en el milagro de una soberbia flor florecida en un terreno volcánico.


Hay mujeres que inspiran el ansia de vencerlas y gozarlas; pero ésta, provoca el deseo de morir lentamente bajo su mirada. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Hagamos un Trato

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
 
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
 
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
 
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
 
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.